| La EF escolar como vía de Educación para la Salud en el marco de un Programa de Escuelas Saludables |
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| escrito por Pablo Esper Di Cesare | |
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Página 7 de 9 Por otra parte, la asignatura Educación Física del siglo XXI, debe intensificar sus esfuerzos, adecuando su currículo y sus estrategias pedagógicas para lograr una mejora de la: · Calidad de vida: Es la percepción del individuo sobre su posición en la vida en un contexto cultural y de valores en el que vive y con respecto a sus metas, expectativas, normas y preocupaciones. Es un concepto complejo que engloba la salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales, las creencias personales y la relación con el entorno. La Educación Física es la disciplina escolar que trabaja con el cuerpo, la única que trabaja con la corporeidad, la motricidad, y esto debe ser interpretado por los docentes de la asignatura para colaborar con la mejora de los estándares de calidad de vida de nuestros alumnos. · Condiciones de vida: Las condiciones de vida son el entorno cotidiano de las personas, donde éstas viven, actúan y trabajan. Estas condiciones de vida son producto de circunstancias sociales y económicas, y del entorno físico, todo lo cual puede ejercer impacto en la salud. Las acciones cooperativas y solidarias, el trabajo en el medio natural, promovidas desde la Educación Física serán importante para colaborar con la mejora de la condiciones de vida de nuestros educandos. · Empoderamiento para la salud: En Promoción de la Salud, el empoderamiento es un proceso mediante el cual las personas toman mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan su salud. · Estilos de vida: El estilo de vida es una forma de vida que se basa en patrones de comportamientos identificables, determinados por la interacción entre las características individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vida socieconómicas y ambientales. Los estilos de vida pueden ejercer un efecto profundo en la salud del individuo y en la de otros. Si la acción está dirigida a cambiar estilos de vida, no debe ir dirigida sólo al individuo, sino también a las condiciones de vida que interactúan para producir y mantener estos comportamientos. Es por ello que la acción que puede llevar adelante la Educación Física Escolar no debe ser en solitario sino dentro del marco del Proyecto Educativo Institucional, ya que debe involucrar a todos los actores del sistema educativo y comunitario del establecimiento. · Intersectorialidad: Trabajo coordinado de instituciones representativas de distintos sectores sociales, destinadas a transformar las condiciones de vida y así mejorar la salud y calidad de vida de las personas. Una nueva Educación Física debe tener su mirada más allá de la clase, del patio, y debe colaborar con la mejora de las condiciones de vida de los alumnos, y una de las formas que puede hacerlo es gestionando acciones que permitan elevar la calidad de vida de los alumnos, más allá del ámbito académico. (Por ejemplo: Esper Di Cesare, P. Programa de Deporte Social "Escuela Amiga"; 2006; 2007). Siguiendo nuestra propuesta de un trabajo interdisciplinario de la Educación Física Escolar, podemos observar que, según la Organización Mundial de la Salud, la salud de un individuo depende en un: · 15% del medio ambiente; · 15% de la herencia; · 15% del servicio de salud y; · 55% del estilo de vida. Sedentario o activo y saludable. Por lo tanto, una cuota importante sobre la salud del individuo se basa en las primeras experiencias que perciba en su Educación Física Escolar, que servirán para desarrollar en nuestros escolares, estilos de vida saludables. El sedentarismo está instalado con fuerza en la población argentina adulta y crece en la edad juvenil. Según la encuesta de "Hábitos deportivos de la población argentina", se pueden observar en los resultados obtenidos en la provincia de Buenos Aires un alto nivel de sedentarismo en la población masculina de 25 a 70 años que se manifiesta entre el 51,7 % en el primer rango etáreo al 75,2 % en los mayores de 70 años. Más preocupante es incluso los resultados obtenidos con la población femenina que tiene un nivel de sedentarismo del 75,8 % entre los 25 y 29 años, para llegar al 84,4% en edades superiores a los 70 años. Factores multicausales como falta de hábito, escasez de espacios verdes, dificultades económicas, distancia a lugares de recreación, escasa difusión de programas masivos, entre otros, favorecen la no participación y colocan a un gran número de personas en la categoría de población de riesgo, creando un marco propicio para la aparición de enfermedades no transmisibles que podrían ser evitadas con la práctica de alguna actividad física realizada en forma sistemática y periódica. |
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