| Propuesta didáctica sobre la teoría de la necesidad en Educación Física |
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| escrito por Juan Antonio Moreno, Antonio Gómez y Ángel Pérez | |
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Página 2 de 8 INTRODUCCIÓN La grave falta de actividad física en la sociedad actual se está manifestando en serias consecuencias psico-fisiológicas, tal y como refleja un estudio de la OMS (2003) sobre dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas. A escala mundial se estima que un 10% de los niños en edad escolar (entre 5 y 17 años) padecen de sobrepeso u obesidad, y la situación no se vislumbra que mejore. En cuanto a la población infantil y juvenil (de 2 a 24 años), el 13.9% es obesa y el 26.3% tiene sobrepeso. En comparación con otros países de Europa, España se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos obesos, pero en uno de los primeros en cuanto a obesidad infantil. De hecho, el porcentaje se aproxima al 16.1% de los niños entre 6 y 12 años. Entre las principales causas destacan los factores genéticos, la alimentación y la falta de actividad física (OMS, 2004), siendo esta última cuestión la que nos lleva a reflexionar sobre dicha problemática. Es importante destacar la adolescencia como una etapa clave para el mantenimiento o el abandono de la práctica de la actividad física. Diversos estudios demuestran que el intervalo de edades en las que se produce la mayor tasa de abandono se produce entre los 12 y 18 años (Caspersen, Pereira, y Curran, 2000; Telama y Yang, 2000; Van Machelen, Twisk, Post, Snel, y Kemper, 2000). Ahora bien, ¿por qué se produce tal abandono? ¿Cuáles son las causas que inducen a un adolescente a abandonar o a mantenerse activo físicamente y, por ende, en un estilo de vida saludable? Si somos capaces de desvelar el entramado que subyace a tales circunstancias, estaremos en disposición de incidir sobre ellas para tornar tales orientaciones que, hoy por hoy, albergan la mayoría de los jóvenes que abandonan la práctica de la actividad física, máxime si se tiene en cuenta que uno de los fines de la Educación es "el desarrollo de hábitos saludables, el ejercicio físico y el deporte" (MEC, 2006). Cagigal (1979) ya iniciaba esta reflexión cuando reivindicaba la actividad física como una necesidad antropológica de nuestro tiempo debido, en gran parte, a la aceleración filogenética de la tecnificación, del intelectualismo y la extracerebración. Innumerables estudios se han encargado de investigar sobre los motivos de práctica y abandono de la actividad física. La mayoría coincide en destacar como principales motivos de práctica la diversión, hacer amigos, mejorar la salud y aprender nuevas destrezas (Cruz, 1997; Ewing y Seefeldt, 1989; Pavón y Moreno, 2006). Por el contrario, entre las causas de abandono, destaca la falta de tiempo, porque no les gusta el deporte o por carencia de motivación (Kincey, Amir, Gillespie, Carleton, y Theaker, 1993). Así pues, y dado que la gran mayoría de las conclusiones de las investigaciones realizadas reconocen la motivación como uno de los factores fundamentales en el mantenimiento o el abandono de la actividad física, parece lógico centrarse en desvelar qué papel juega la motivación en el mantenimiento de un estilo de vida saludable, y de qué forma se puede influir en el alumnado para aumentar su motivación hacia una práctica saludable y activa de vida. De esta manera, si el profesor de Educación Física es capaz de motivar al alumnado hacia la práctica de la actividad física se estará en disposición de asegurar que los alumnos tengan una visión más atractiva de la asignatura y sepan desvelar la funcionalidad de la misma. Pues esto, les hará comprender la importancia del mantenimiento de un estilo de vida activo (a través de las actividades físicas) para la conservación y mejora de su salud. Ahora bien, ¿cómo se puede motivar al alumnado? Como se ha indicado anteriormente se conocen los motivos por los que los alumnos inician, mantienen o abandonan la actividad física, pero lo que no queda tan claro es entender por qué se dan esos motivos, si existen factores sociales que los condicionen o si están mediados por algún aspecto psicológico de la persona, así como si existen consecuencias derivadas de esos motivos en la propia conducta. El hecho de saber cuál es el sentido de la motivación humana, y qué es lo que la mueve, permitirá incidir sobre ella y ser más coherentes, desde un punto de vista didáctico, a la hora de llevar a cabo la intervención docente. Para responder a esta necesidad, en las tres últimas décadas se ha ido desarrollando una de las teorías más sólidas y coherentes para la explicación de la motivación humana. Se trata de la Teoría de la Autodeterminación (TAD) de Deci y Ryan (1985). Esta teoría describe las condiciones bajo las cuales diversos factores sociales y contextuales promoverán diversos tipos de motivación en las personas (Vallerand y Rousseau, 2001). En ella, se analiza el grado en que las conductas humanas son volitivas o auto-determinadas, es decir, el grado en que las personas realizan sus acciones al nivel más alto de reflexión y se comprometen en las acciones con un sentido de elección (Deci y Ryan, 1985). Una de las mini-teorías en las que se apoya es la teoría de las necesidades básicas y por las inmediatas implicaciones didácticas que plantea, en este trabajo nos centraremos solo en ella, sin que ello suponga soslayar la importancia de las otras mini-teorías en el proceso de enseñanza-aprendizaje. |
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