| Sobre los discurso educativos. El profesor como “profesional reflexivo” |
|
|
|
| escrito por Álvaro Sicilia Camacho | |
|
Página 3 de 6 La construcción social del profesor como profesional reflexivo Desde hace algunas décadas se está produciendo en la mayoría de los países desarrollados un desplazamiento en la forma de definir al docente como profesional de la enseñanza. El terreno de la lucha está desplazándose del terreno elevado del academicismo a las prácticas cotidianas de las escuelas. Lejos de sustentarse la profesionalidad en la imagen del especialista que asume las reformas y directrices políticas y administrativas, la nueva construcción del profesional descansa en la valoración de los conocimientos prácticos y el juicio propio del docente que desarrolla su labor en las aulas. De este modo, el conocimiento cotidiano y rutinario de los profesores se presenta como algo esencial para el conocimiento práctico que requiere las situaciones de enseñanza. Un elemento clave en el discurso del profesional práctico ha sido el de la reflexión. En este caso, el trabajo de Donald A. Schön (1992) ha servido para definir al docente como un "profesional reflexivo", que complementa y matiza el modelo de racionalidad imperante décadas atrás. Esto es, en lugar de comparar al profesor como un gestor del aula, una persona que busca la forma más eficaz de dirigir los aprendizajes de los estudiantes utilizando un conjunto de destrezas docentes dictadas por el conocimiento científico, el nuevo docente viene a definirse como aquel que incorpora sus propios juicios y reflexiones en el trabajo que desarrolla. Algunas propuestas dentro del modelo reflexivo del profesorado (véase Carr y Kemmis, 1988; Kemmis y McTaggart, 1988; Liston y Zeichner, 1993) han llegando a plantear la posibilidad de una reflexión sobre las condiciones materiales, históricas y sociales que encierra nuestra actuación docente, superando así los aspectos meramente técnicos de la reflexión (reflexión de la acción y reflexión después de la acción). No obstante, lo que ha predominado bajo la idea del profesor reflexivo ha sido su énfasis en criticar las pretensiones del conocimiento científico y la jerarquía que éste establece entre los niveles académicos de la universidad y las aulas de los patios y colegios. Precisamente esta acentuación excesiva sobre el conocimiento práctico ha servido a determinados grupos para despolitizar la acción docente y desligarla de compromisos sociales que se encuentran más allá de las aulas. Al limitar el trabajo docente a las competencias pedagógicas y capacidades técnicas se ha olvidado de la responsabilidad ética-política que el profesorado tiene en toda sociedad. La despolitización de la enseñanza conlleva a convertir al profesor en un trabajador de la administración en lugar de un trabajador para la sociedad. De cara a entender los procesos a través del cual un modelo de profesional, que en principio se presenta como potenciador, puede ser utilizado para intereses muy diferentes, nos serviremos de la idea del profesional reflexivo como un concepto metafórico. Así, el modelo del profesor reflexivo puede comenzar a vislumbrarse como un concepto con muchas caras. Al entenderlo como un recurso metafórico podemos tomar conciencia de lo que se alumbra con su uso, pero también de lo que se esconde. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





