| ¿Es el Deporte una Escuela de Valores? |
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| escrito por Antonio Carrillo Ruíz y Jordi Rodríguez Díaz | |||||||||||||||||||
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Página 4 de 5 ¿Cómo podríamos ayudar a mejorar esta situación desde nuestra modesta posición? Pues, la verdad, tan solo podemos atacar el problema a través de la educación general y deportiva. Y, ¿qué es educar? Educar es enseñar, dirigir, instruir, desarrollar el vigor y la inteligencia, orientar la voluntad, perfeccionar los sentidos, transmitir la cortesía y la buena urbanidad. Educar es hacer brotar las potencialidades de cada niño y, por lo tanto, de intentar descubrirlas. Sabemos que entretener, formar, disciplinar y educar no es una tarea fácil, más bien podríamos decir que es agotadora. Por dicho motivo debemos ser conscientes que educar es un proceso lento y largo, que comporta una gran disponibilidad y una gran responsabilidad por parte del educador, en el que recae un papel muy importante. Nosotros, a lo largo de nuestro trabajo como educadores deportivos, siempre nos hemos impuesto una máxima: No podemos solicitar a nadie aquello que no estamos dispuestos a pedirnos a nosotros mismos. A pesar de ello, creemos que es importantísima la exigencia razonada del educador hacia él mismo, hacia sus pensamientos, sus convicciones y su trabajo para poder seguir evolucionando. Posiblemente, para que dichas actitudes sean cotidianas en las pistas y campos de juego hace falta un proyecto educativo de club sólido y, sobre todo, rico en valores humanos. Pero, ¿qué es un valor? En nuestra opinión, un valor es la virtud que nos mueve a actuar en todo momento. Y, cuando actúo, implícitamente he establecido unas preferencias. Este ordenamiento efectuado da como resultado mi escala de valores. Ahora bien, hemos de reconocer que no todos pensamos igual y, por lo tanto, que cada uno tiene diferentes valores y, en consecuencia, una escala de valores distinta que hay que respetar. Los valores pueden ser positivos y negativos. Los positivos se acabarán convirtiendo, en un futuro inmediato, en virtudes del niño. En este sentido, hemos priorizado nuestra propia escala de valores que trabajamos concienzudamente a lo largo de la temporada. Los valores presentados y trabajados son acumulativos y estarán presentes durante todo el año. Para llevar a cabo esta iniciativa os presentamos un cuadro resumen del trabajo de valores que desarrollamos en nuestra actividad con los niños (Ver tabla número 1). Cada mes de la temporada se trabaja un valor y, paralelamente, planteamos las actividades que engloba cada uno de ellos. Os podéis llegar a preguntar ¿para qué hacemos todo esto? Pues, nuestro principal objetivo es contribuir en la educación de nuestros deportistas y, por consiguiente, intentar contrarrestar la falta de valores generalizada que padece nuestra sociedad.
Tabla Núm.1A modo de ejemplo, nos gustaría intentar explicar el trabajo que hemos desarrollado con el primer valor presentado en la tabla anterior. Durante el mes de octubre y antes de iniciar el entrenamiento correspondiente se introdujo la "Educación social: saludar al llegar". Es decir, se incitó a los jugadores a saludar al llegar a la instalación deportiva a las personas que nos facilitan una buena estancia como por ejemplo (conserje, mantenimiento, limpieza…) También, se les animó a saludar, antes de lanzar a canasta, a los entrenadores-educadores y al resto de compañeros del equipo en el momento de entrar a la pista de juego. La forma cómo hacerlo pensamos que es muy personal. Creemos que cada uno puede aplicar sus métodos. Nosotros proponemos el refuerzo positivo durante todo el mes ante cualquier situación que se produzca en este sentido. Desde el give-me five, más coloquial, hasta el saludo de cortesía al entrar en cualquier estancia. Pero pensamos que cada profesional debe aportar nuevas ideas de su propia cosecha personal y generar otras situaciones propicias. En esta misma línea, durante la sesión de partido del sábado y cuando el árbitro pite los 3’ previos al inicio, instaurar el saludo a la mesa de anotadores uno por uno, al árbitro y, también, hacerlo extensivo al banquillo del equipo contrario (entrenadores y jugadores) Otro aspecto que deberíamos controlar al trabajar los valores en el deporte es que es un tipo de esfuerzo constante. Es muy importante, para cualquiera de los valores que desarrollemos, tener en cuenta nuestra propia manera de actuar, debemos saber dar ejemplo, tanto antes, durante como después de la sesión. De la misma forma, debemos concienciarnos que el funcionamiento diario de nuestros jugadores debe ir introduciendo estos valores de forma paulatina, la rutina diaria de los niños ha de contemplar, de forma inconsciente, todo este trabajo. Este cuadro que os hemos enseñado es tan sólo una muestra de nuestro trabajo basado en nuestra propia experiencia personal que hemos llevado a cabo en un grupo de escuela de baloncesto. Entendemos que puede ser un trabajo acumulativo, en posteriores etapas, con la introducción de nuevos valores y hábitos más cercanos al nivel de maduración de los jugadores que estemos educando. Sabemos que la escuela no puede ser el único lugar donde se pretenda que los niños reciban los verdaderos valores de la vida. Entendemos que éste debe ser un trabajo iniciado, ayudado y apoyado desde el propio núcleo familiar. La presión social, para no prestar atención a las virtudes personales, que pueden recibir los niños hoy en día debe ser contrarrestada desde la educación. Todos los educadores que formamos parte de esta gran familia de las escuelas deportivas deberíamos sentirnos muy responsabilizados en esta parte de la educación que nosotros controlamos. Dentro de nuestro trabajo tenemos mucho que decir. No podemos escudarnos en cualquier dificultad para no plantearnos este tipo de trabajo. Como todo en esta vida, necesitamos de una planificación previa para poder desarrollar un buen trabajo durante la temporada. No deberíamos dejar este tema a la improvisación y sí entenderlo como parte de nuestras obligaciones formativas con los niños. Animamos a todos nuestros lectores a experimentar en este campo con toda la ambición posible, porque pensamos que los niños realmente se lo merecen. El deporte, en sí mismo, dispone de mecanismos mediante la competición, la colaboración, el esfuerzo, el compromiso y las ganas de superarse; que inducen a los niños a recibir la educación basada en valores positivos que los van ayudar a crecer y a madurar como personas. Es por eso que no podemos quedarnos indiferentes ante este tema, sino que nos tenemos que involucrar como si estuviéramos trabajando cualquier objetivo técnico o táctico de la temporada. Deberíamos acabar viendo el deporte como una verdadera escuela de valores. |
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