| ¿Es el Deporte una Escuela de Valores? |
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| escrito por Antonio Carrillo Ruíz y Jordi Rodríguez Díaz | |
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Página 3 de 5 Lamentablemente, es muy fácil hablar y muy difícil llevar a cabo estos objetivos. Pero, ¿qué les parecería que al premio Fair-Play se le diera más importancia de la que recibe en estos momentos? Antes de entregar la copa al campeón de la liga regular, de un torneo… debería ser otorgado el premio a la deportividad, al juego limpio… ¡Bonita palabra ésta! ¿Verdad? ¿Qué opinarían, desde un punto de vista estrictamente formativo-educativo, y no sólo del resultado deportivo, que se implantara un código ético de comportamiento entre los clubes y colegios? ¿Qué les parecería si fuera frecuente ver en los terrenos de juego situaciones como las que citamos a continuación?
No piensen, por un instante, que estas normas o conductas, restarían emoción, vistosidad o interés a las diferentes acciones del juego, sino todo lo contrario, que éstas se verían impregnadas de la honradez y fidelidad por aquello que amamos tanto. En efecto, si algún día, no muy lejano, se pudieran ver actuaciones en este sentido, no sería extraño que se produjeran situaciones de juego como las que explicamos a continuación: << En la década de finales de los años 60, en un partido de fútbol entre dos equipos de primera división, se produjo un fuerte encontronazo entre el delantero de un equipo y el portero del equipo contrario; en el mismo, el portero cayó al suelo con un fuerte golpe. En ese momento, el delantero tuvo suficiente tiempo para lanzar a portería y lograr un gol y de esta manera, posiblemente, la victoria. Pero, ¡pensó! Y, ¿saben ustedes lo que ocurrió? Que lanzó la pelota fuera del terreno de juego para que su compañero, el portero del equipo contrario, fuera atendido por las asistencias médicas. Al jugador en cuestión le criticaron desde muchos medios de comunicación y, desde luego, por parte de su club, pero ¡qué ejemplo nos dio! ¿no es verdad? ¿Por qué no pensamos menos en la oportunidad perdida por este jugador y valoramos todo lo que consiguió ganar en ese instante? Sobre todo consiguió ganarse nuestro respeto. >> << No hace tantos años como la anterior anécdota, en otro partido de fútbol de 1ª división, un delantero del equipo de casa lanzó un disparo a la portería contraria y, el balón, tras golpear en un defensa, descolocó al portero y entró, consiguiendo el ansiado premio, el gol. En ese instante, mientras la afición y la casi totalidad del equipo de casa celebraban eufóricos el gol, el defensa del equipo contrario, al cual le había golpeado el balón en un golpe de mala suerte, quedó abatido sobre el césped. El capitán del equipo de casa se dirigió hacia el defensa, le tendió ambas manos en un gesto de nobleza y lo levantó dándole una palmada de ánimo en la espalda. Posteriormente, se dirigió hacia el círculo que formaban el resto de sus compañeros, que estaban celebrando el gol, y se abrazó a ellos unos instantes para, inmediatamente, recuperar su posición en el centro de la defensa. >> Son anécdotas y lo triste es que, posiblemente, no pasen de ahí. Nos gustaría que no fuesen "las excepciones que confirman la regla", pero sabemos que, tristemente, esto es así. No podemos tratar al equipo de cualquier manera. ¡Debemos reflexionar! |
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