| Historia de la Expresión Corporal I (Prehistoria y Primeras Civilizaciones) |
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| escrito por Dr. Miguel Ángel Sierra Zamorano | |||||||
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Página 4 de 10 "La estrecha vinculación de la danza con el culto religioso se encuentra en los mismos orígenes del teatro indio... Junto al <<teatro-templo>> se encuentra el otro predecesor del teatro: la juglaría, tan característica precisamente del Oriente, con sus artes acrobáticas y de la danza. El danzarín es siempre pantomímico y actor simultáneamente", nos dice Berthold (1974a, 43-44), y un poco más adelante añade (Ibid., 47) que "el primado de la forma externa, tan decisivo en el teatro del Lejano Oriente, el arte rigurosamente determinado de la expresión del cuerpo humano, se encuentra documentado detalladamente en el Nâtyashâstra. Se comprende que danza y teatro sean una misma cosa. La extrema concentración exigida por Bharata hasta en la punta de los dedos, se refiere, según escala minuciosamente detallada, tanto al danzarín como al actor. La obra de Bharata menciona, nada menos, que veinticuatro variantes de la posición de los dedos (mudrâs), trece movimientos para la cabeza, siete para las cejas, seis para la nariz, seis para las mejillas, nueve para el cuello, siete para la quijada, cinco para el pecho y treinta y seis para los ojos...". Pero junto a la acrobacia china, a la danza egipcia e india, a la pantomima mesopotámica, también habría que citar el ballet, las sombras chinescas, el teatro de marionetas y títeres, el teatro de sombras, y un largo etcétera.
Especial atención, desde nuestra óptica occidental, merece la cultura griega, pues en repetidas ocasiones se ha dicho que fue la cuna de nuestra civilización. Las actividades físicas (danza, gimnasia y deportes), estaban plenamente integradas en la educación griega desde un principio. Marrou (1985, 26), a propósito de la educación homérica señala que "el elemento técnico nos es ya familiar: manejo de las armas, deportes y juegos caballerescos, artes musicales (canto, lira, danza) y oratoria; trato social, experiencia mundana; prudencia...".
Platón en La República, o de la justicia (1981, 696), nos dice: "Mas, ¿qué clase de educación van a recibir? ¿Mejor acaso que la que predicamos desde tiempo inmemorial? Esta no es otra que la gimnasia para el desarrollo del cuerpo y la música para la formación del alma". Pero ¿a qué danza se refiere aquí Platón?, ¿qué y cómo era entonces la danza? Es el mismo Platón, quien en Las Leyes, o de la legislación (1981, 1392-1393), nos lo explica detalladamente: "ATENIENSE.- ... La instrucción que hay que dar es doble, por así decirlo: debe formar el cuerpo por medio de la gimnasia, y el alma por medio de la música. Ahora bien: la gimnástica misma tiene dos partes definidas: la danza y la lucha. A su vez, la danza o bien imita las palabras de la Musa y procura expresar fielmente lo que ellas tienen de noble y libre, o bien tiende a conservar el vigor, la agilidad y la belleza en los miembros y en las demás partes del cuerpo, dándoles el grado de flexibilidad o extensión deseado, moviéndolos según el ritmo que es propio de cada uno y que se reparte en toda la danza infundiéndose exactamente en ella... Tampoco hay que olvidar todo lo que ofrecen los coros de danza, como temas de imitación decorosa; hay que citar aquí, por ejemplo, las danzas con armas de los curetes, y en Lacedemonia, las de los Dioscuros...".
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