| Iniciación Deportiva: Educación o Rendimiento |
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| escrito por Dr. José Palacios Aguilar | |||
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Página 2 de 5 EL VALOR DEL JUEGO EN INICIACIÓN DEPORTIVA Aprender jugando es lo más sencillo y, a la vez, lo más lógico y normal en el niño. El juego es la primera expresión del niño, la primera asignatura de la vida (Feslikenian, 1974); quizás, si no la única vía, sí la más efectiva para que logre aprender a percibir e interpretar el mundo, su entorno, todo lo que le rodea, y, en consecuencia, se eduque. En el adulto, aunque no se puede afirmar rotundamente que el juego es la mejor forma de aprender, sí es cierto que es una de las actividades que realiza para facilitar la adquisición de una vida más equilibrada, lo que redunda de forma decisiva en sus aprendizajes y en su educación. En Educación Física el juego representa todo un mundo de posibilidades educativas y está aceptado universalmente que es el medio ideal para conectar al niño, al joven o al adulto, con una práctica divertida de la actividad física. Para disfrutar haciendo ejercicio físico no hay nada mejor que realizarlo en forma de juego. Y cuando el juego se convierte en deporte resulta mucho más agradable y participativo si es practicado con un carácter lúdico y competitivo, que si únicamente prima el rendimiento y los resultados. Además, no podemos olvidar que el juego representa el origen de casi todas las especialidades deportivas, tanto a lo largo de la historia, como en la vida de cada persona. Los diferentes y numerosos deportes no nacieron tal y como están configurados en la actualidad, sus orígenes casi siempre son juegos espontáneos que se van complicando paulatinamente y se van definiendo y delimitando con reglas y normas hasta perder su carácter de naturalidad y espontaneidad para convertirse en deportes institucionalizados. De igual forma, en la vida del individuo, de niño se comienza jugando y, poco a poco, se pasa a practicar el deporte (reglamentado e institucionalizado), que debería seguir realizándose como un juego, incluso por los propios profesionales. El deporte es, ante todo, juego. Cagigal insistió siempre en esta idea, señalando que para ir a practicar cualquier deporte se dice: "vamos a jugar" (al fútbol, al hockey, al baloncesto, etc.); de un deportista el público y la prensa dicen: "jugó muy bien" o "juega muy bien", y casi nunca oímos o leemos que trabaja bien; el acontecimiento deportivo más importante de nuestro tiempo se llama: "juegos olímpicos"; a una buena acción deportiva se la denomina: "buena jugada"; en las explicaciones docentes sobre técnica y táctica de un deporte se analizan: "características del juego"; hasta se habla de: "jugadores profesionales". Para Cagigal (1975), todos estos usos y acepciones, cuyos ejemplos podrían ser incrementados interminablemente, no son metafóricos, sino reales y directos; y por todo esto él cree que tiene razón Bouet cuando afirma que el deporte no es ya sólo juego, es mucho más que juego, y ha incorporado significaciones muy ajenas al mismo: "Pero es, aún hoy, una de las grandes formas de juego que conserva la sociedad". Pronunciándose en este sentido autores tan relevantes como Carl Diem, Johan Huizinga, Roger Caillois, y el propio José Mª Cagigal. Por todo esto podemos afirmar que introducir a los niños en particular, y a todas las personas en general, en las técnicas deportivas complejas mediante el juego, es la forma más lógica y también la más fácil para tener éxito en la iniciación deportiva. Es absurdo plantear una iniciación deportiva basada en términos técnicos, en los que prime el rendimiento y los resultados por encima de todo. Para entender mejor estas ideas conviene que repasemos un esquema que explica la evolución desde el juego al deporte, a través de diversas formas que todos conocemos:
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