| La Educación Motriz: Bases y Principios |
|
|
|
|
Página 2 de 9 PRINCIPIOS DE LA EDUCACIÓN MOTRIZ Cuando hablamos de los principios de la educación motriz, nos referimos a una serie de pautas que hemos de seguir si dirigimos una actividad deportiva en el ámbito educativo o en categorías inferiores, tales como: clases de educación física en primaria, secundaria, escuelas deportivas en clubes, ayuntamientos, asociaciones, actividades extraescolares… Estos principios son: Principio de la salud: En toda tarea o sesión de entrenamiento que realicemos con niños siempre ha de estar presente el principio de la salud. Nuestra vida consiste en una larga serie de ajustes de equilibrio con el medio ambiente, un individuo sano es aquel capaz de mantener este equilibrio a lo largo de su vida además dispone de un nivel de reservas para responder a ciertas situaciones de mayor exigencia. Si se rompe este equilibrio perjudicará la salud del joven deportista. Debemos comprender la salud del deportista como un aspecto fisiológico, psíquico, afectivo y social (desarrollo integral). Para que el ejercicio físico proporcione beneficios para nuestra salud debe de darse ciertas condiciones: estar bien dirigido, tener en cuenta las particularidades de cada deportista, dosificar los esfuerzos racionalmente, etc. Principio de la adecuación al desarrollo evolutivo: Todas las tareas que planteemos deben estar adecuadas en contenido y forma a la edad y maduración de nuestros deportistas. Principio de la alegría: Las sesiones de entrenamiento o educación física deben proporcionar al alumno o deportista la posibilidad de desarrollar sus habilidades y concebir esto como un maravilloso descubrimiento. El placer de moverse, resolver con éxito los problemas que se le planteen y tener la posibilidad de poner en juego sus capacidades funcionales hacen que el deportista disfrute de la práctica deportiva. En el momento en que los costes de la práctica sistemática de actividad física sean mayores que los beneficios el niño abandonará el deporte. El profesional que dirija la práctica deportiva deberá crear un clima agradable tal que el niño más tímido se sienta animado para emprender sus primeras y tímidas tentativas de participación y el más capacitado físicamente comprenda que no sólo basta con ser el mejor o ser el más rápido en realizar la tarea. Principio de la paulatinidad: Todas las tareas motrices que planteemos deben seguir un orden con el fin de lograr niveles más altos de funcionalidad de cada una de las capacidades del deportista. Para ello se han de seguir los siguientes criterios:
Principio de multilateralidad: Este principio hace referencia a los beneficios de una práctica deportiva variada, con la realización de distintos movimientos de los segmentos corporales, gestos técnicos de varias actividades deportivas, etc. Evitando la especialización en un movimiento o habilidad concreta. La repetición continua y sistemática de un mismo ejercicio o gesto técnico dificulta el rendimiento posterior de la capacidad funcional del organismo en otras tareas. Principio de concienciación: Debemos enseñar al deportista que en las primeras experiencias de cualquier aprendizaje existen sensaciones muy difusas y poco diferenciadas respecto a la información recibida a nivel consciente. Poco a poco, al adquirir dominio y seguridad en la ejecución, se va ampliando la posibilidad de analizar y hasta "anticipar" las contingencias que se pueden presentar en el desarrollo de los movimientos conocidos (3). Debemos informar al alumno del objetivo de la tarea, de tal forma que este pueda verificar sus logros. A su vez, esta información hace partícipes a los alumnos del desarrollo sistemático del programa de trabajo. Principio de la cooperación: Se debe fomentar el trabajo en equipo. Para ello deberá ponerse en juego el sentido de responsabilidad, a través de una alternancia de papeles como ejecutante y ayudante en las tareas que posibiliten esta forma de trabajo. Asimismo una de las tareas del profesional que dirige la actividad deportiva es evitar que se formen siempre los mismos equipos o grupos de niños. Por eso debemos ir modificando los miembros de los equipos y lograr la participación de todos: el más hábil, el menos ágil, el más rápido, el menos fuerte, etc. Brindaremos la oportunidad a todos de destacar en alguna tarea con el fin de crear un clima motivante para el alumno. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





