| Educación Motriz: aportaciones ideológicas y científicas a partir de la praxiología motriz |
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| escrito por LAVEGA, P. | |
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Página 4 de 8 4. Dominios de acción motriz para organizar los contenidos de Educación Motriz Toda clasificación puede ser considerada como un indicio, como un analizador de la teoría en que se funda. (Parlebas, 2001:164)La segunda preocupación de carácter científico debe responder al conocimiento y uso de una clasificación de las prácticas motrices sobre la cual basar la selección pedagógica. Como muy bien apunta Parlebas (2003)"una teoría sin clasificación es una teoría informe, pura especulación; una clasificación sin teoría es un instrumento ciego, sin apoyo interpretativo" pág. 33. A menudo las clasificaciones son presentadas como una distribución de elementos considerados en categorías, en función de criterios que podrían ser cambiantes y muy variables. Tales clasificaciones existen y pueden incluso ser útiles para ciertos usos inmediatos (deportes en recintos cubiertos y deportes de exterior, juegos con o sin material…) pero sólo tienen en cuenta datos superficiales y no pueden tener por lo tanto demasiado alcance. Toda clasificación que esté al servicio de la educación motriz tiene que apoyarse con firmeza en características pertinentes de la acción motriz, que sean capaces de generar propiedades determinantes, como por ejemplo el rasgo de la incertidumbre que procede del medio, cuya ausencia implica la creación de automatismos y cuya presencia provoca la toma de decisiones motrices ante lo imprevisto. "Se trata de identificar rasgos distintivos que generan propiedades práxicas fundamentales. La característica principal de dichos rasgos será su capacidad de predicción" Parlebas, (2001:163) La ciencia de la acción motriz propone organizar los centenares de prácticas motrices a partir de considerar diferentes clases de experiencias motrices; dicho de otra manera, incorpora la noción de dominio de acción motriz referido al "campo en el que las prácticas motrices son consideradas homogéneas respecto a criterios pertinentes y precisos de acción motriz" (Parlebas, 2001:161). Un dominio es una clase de prácticas motrices que tienen en común algunas características importantes de su lógica interna. La organización en dominios de acción motriz no bastará sin duda para predecir todas las consecuencias que comporta la práctica de las actividades consideradas. Pero ofrece una base definitoria que permitirá desarrollar un proyecto pedagógico y propondrá orientaciones vitales para investigaciones de todo tipo. Sugerirá investigaciones que verifiquen si los efectos obtenidos concuerdan con los efectos esperados y con los efectos perseguidos. (Parlebas, 2001:163) La semejanza de los rasgos de acción motriz, que se encuentra en el origen de la constitución de los dominios, tendría que favorecer experiencias pedagógicas elaboradas a partir de conseguir provocar transferencias de aprendizaje. Atendiendo a los principios de acción, el análisis de los contenidos de los deportes colectivos y de los juegos deportivos tradicionales revela similitudes notables (relaciones espaciales, preacción, desmarque, descodificación de los comportamientos…) que invitar a postular transferencias positivas entre ambos tipos de actividad (Parlebas, 2001:166) La distribución de las actividades físicas y deportivas en un cierto número de dominios de acción motriz pertinentes ofrece al motricista un referencial de base para su elección y constituye la piedra angular de una programación de la educación física. La distribución en dominios de acción motriz no es por lo tanto una simple medida convencional o académica, sino una medida fundamental que organiza las situaciones motrices de acuerdo con la inteligibilidad de los efectos esperados y, mejor aún, con los efectos obtenidos. Una vez que los dominios de acción motriz hayan sido identificados con la ayuda de criterios práxicos, los valores sociales pueden intervenir y pesar a favor o en contra de tal o cual actividad. En función de ciertas normas culturales, se puede decidir que se reparta equitativamente los horarios dedicados a los diversos dominios de acción o bien conceder mayor peso a alguno de ellos. Y dentro de un dominio de acción, el educador, en contacto con los alumnos, escogerá por sí mismo entre cientos de prácticas la que le parezca más motivadora. O bien dará más importancia a aquellas actividades que puedan practicarse a edad avanzada y que ofrezcan un bagaje ludomotor capaz de acompañar a sus alumnos en su vida de ocio futura (Parlebas, 2001:165). Tener en cuenta las motivaciones de los alumnos y las demandas de la sociedad es una obligación constante, pero sólo encuentra su justificación plena articulándose en el proyecto pedagógico global del educador, dentro del marco de los dominios de acción motriz. La clasificación de los juegos deportivos que plantea Parlebas se origina al combinar de manera binaria del criterio interacción motriz con los demás (presencia o ausencia de compañeros y adversarios) y del criterio de relación con un medio físico estable (que no origina incertidumbre) o un medio inestable (portador de información que debe descodificarse e interpretarse constantemente). De este modo se establecen 8 familias de prácticas motrices que podrían constituir una primera distinción de los dominios de acción motriz.
Fig. 1 Dominios de acción motriz a partir de la clasificación de Parlebas (1999) |






