| Deporte y desarrollo sostenible |
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| escrito por FUNOLLET, F.; FUSTER, J. | |||||||
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Página 3 de 8 EL DESARROLLO SOSTENIBLE El 1992 también fue un año muy especial, tanto para el medio ambiente como para la humanidad entera, ya que en Rio de Janeiro se desarrolló la Cumbre de la Tierra, a partir de la cual se popularizó el término de desarrollo sostenible. Pero no tuvo la misma resonancia que los JJOO porque se hizo solo un mes antes, y la perspectiva de los Juegos apagó las expectativas de la Cumbre. Sea como sea, el vocablo se puso de moda, y como suele suceder con las modas, de tanto utilizarlo, el término se acabó diluyendo. Igual que ha pasado con tantas otras palabras, como por ejemplo "natural". Una gran parte de los alimentos que se comercializan se etiquetan con tanto "natural" que ya ni se sabe qué quiere decir. Se llega incluso, al contrasentido de pedir agua natural cuando se desea a temperatura ambiente. El mundo empresarial también se aprovechó del vocablo. Una empresa es sostenible en tanto que pueda mantenerse por sí misma, sin ayuda exterior ni pérdida de los recursos existentes (Diccionario de la lengua española, 2001). Es decir, mientras el balance de final de año sea positivo, en principio es sostenible, aun que para seguir funcionando cada año tenga que producir más, vender más y ganar más. Cosa dudosamente sostenible desde el punto de vista ecológico, pues, si la Tierra es finita, y el conjunto de empresas instaladas en su seno siguen produciendo sin limitación, desde el punto de vista racional, es evidente que en algún momento el globo deberá reventar. Aunque todavía no se había acuñado el término desarrollo sostenible, este concepto ya estaba presente, en 1855, en la Carta de Seattle, el Gran Jefe indio de los Piel Roja Duwamish, cuando contestaba a la propuesta de compra de las tierras que le hacía el Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce (Hesperus, 1995, 1-7; Olañeta, 2004, 13-35). Fíjense en esta pequeña recopilación que se presenta, se habla de la vida, de los humanos y del medio ambiente, y tal como se verá más adelante, son los tres grandes pilares sobre los que se asentaran los principios del desarrollo sostenible: - "Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. He visto mil bisontes putrefactos, abandonados por el hombre blanco. Los mataron desde un tren que pasaba. Soy salvaje y no puedo comprender cómo el caballo de hierro, que suelta humo, es más importante que el búfalo, a quien solamente matamos para vivir. Qué es el hombre sin animales?. Lo que suceda a los animales también les sucede a los hombres. Todas las cosas están estrechamente unidas. Lo que le pasa a la Tierra también le pasa a los hijos de la Tierra".
El término desarrollo sostenible se utilizó por vez primera en 1980, en el documento Estrategia mundial para la conservación. Promovía el nuevo mensaje que la conservación no se opone al desarrollo, que implica tanto a la protección como al uso racional de los recursos naturales, y se definía como aquél que satisface las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. En 1987, el Informe Bruntland Nuestro futuro común, de la Comisión mundial sobre medio ambiente y desarrollo, elaborado por las Naciones Unidas, ponía luz para comprender la interdependencia global y la relación existente entre economía y medio ambiente, contribuyendo a extender la idea que debe fomentarse un desarrollo sostenible y aplicar el principio de equidad a nivel internacional. Este mismo año los gobiernos acordaban un Plan Ambiental hasta el año 2000 y más allá (Departamento de Medio Ambiente, 1992), que definía un marco orientador para las actuaciones nacionales y la cooperación internacional en favor de un desarrollo adecuado. En 1992, en la Cumbre de Rio, ya comentado anteriormente, se plantea que el objetivo es mejorar la calidad de vida de los seres humanos haciendo que vivan dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas que son el soporte de la vida, que una economía sostenible tiene que mantener la base de los recursos naturales, y se acuerda un plan de acción y calendario para el siglo XXI, al que se llamó Agenda 21. Los principios y valores que proponía, pueden agruparse al rededor de los tres pilares indicados: la vida, el medio ambiente y los humanos (ver la Figura 1). Figura 1. Principios y valores que resumen la Agenda XXI.
Fuente: Elaboración propia.Este año tan especial, con la Cumbre de Rio y los JJOO de Barcelona, coincidió además, con la finalización del trabajo de campo de la tesis doctoral "La actividad deportiva en el medio natural: El esquí nórdico en Cataluña" (Funollet, 2002), y en este momento, como el vocablo desarrollo sostenible empezaba a sonar, pareció que no podía hablarse de deporte en el medio natural sin hacer referencia al nuevo concepto... y nos metimos en ello, ¡y valió la pena!, pero la cosa se complicó con otros aspectos y la defensa de la tesis se retrasó bastante más de lo esperado. En el primer apartado de la mencionada tesis, "El medio natural condicionador de la actividad deportiva", se recogía que los mares, los ríos, los lagos y los bosques eran los sistemas fijadores de la vida en la Tierra, y que la luz, la temperatura, la atmósfera, el suelo y el agua, eran los elementos fundamentales para su buen funcionamiento. Que tanto los ecosistemas fijadores de la vida como los elementos fundamentales que los sustentan presentaban graves problemas de contaminación. Que la capa de ozono se encontraba a mínimos por influencia de los clorofluocarbonos (CFC). Que el cambio climático era un efecto global de alteración de todos los factores que condicionan la vida a la Tierra. Que los efectos de la urbanización y fragmentación del territorio, la pérdida de especies, y el nuevo problema que se creaba más allá de la biosfera, con la chatarra de satélites inútiles, eran otros aspectos que se añadían. |
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